Descripción
Parece mentira que los alimentos de verdad huelen, sudan grasa y algunas veces hasta sangran, en contra de lo que estamos acostumbrados a ver en las grandes superficies comerciales. La calidad no está reñida con la presentación y viceversa.
Con esta serie he querido plasmar lo cotidiano de un sitio donde venden comida de verdad. No hay PVC en los embases, no hay cajeras guapas a la salida, ni una luz parecida a la de un hospital. Todo es duro, todo huele y mancha, todo es real...y se come.
Mercado de abastos, Huelva (España).
« Regresar